El Porqué de la Renuncia de el Papa Benedicto XVI
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El Porqué de la Renuncia de el Papa Benedicto XVI

Cuando la noticia de la renuncia de Joseph Ratzinger sorprendió el mundo, surgió una pregunta que no fue totalmente respondida: ¿por qué renunció Benedicto? La respuesta oficial de Joseph Ratzinger ofrece como explicación el declive de sus capacidades físicas y mentales, pero ha persistido la sospecha de que había otras razones. Muchas indagaciones realizadas por diversos medios confirman estas sospechas. Básicamente, el Papa Benedicto XVI fue un papa maestro, un teólogo y un intelectual. "Para él, solo que lo mandaran a una semana de entrenamiento de habilidades gerenciales sería un infierno", me dijo una persona del interior del Vaticano. Desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II, el corazón de la sede eclesiástica ha estado dominado por camarillas enfrentadas. Eso es lo que quiso exponer, según sus propias palabras, Paolo Gabriele cuando fotocopió y filtró todos esos documentos.El ex-mayordomo también dijo que su relación con el papa Benedicto era como la de "un padre y su hijo". Entonces, ¿Que lo llevó a actuar de una forma que iba a avergonzar inevitablemente a alguien tan cercano a él?manifestó que había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y que, en determinado momento, no pudo soportarlo más", afirmó su abogada, Cristiana Arru, mientras movía las cuentas de su rosario y brindaba su segunda entrevista pública desde el escándalo. Gabriele fue encontrado culpable de "robo agravado" y pasó tres meses en custodia hasta que fue perdonado por el Papa. Pero eso no fue el final. El líder de la Iglesia comisionó una investigación para saber todo lo ocurrido alrededor de este tema. El Papa emérito, cada vez más anciano, explicó los motivos que lo llevaron a dejar el Pontificado. Más allá de lo coyuntural, como su frágil salud, esta renuncia encierra un significado importante para nuestra época, que necesitamos descubrir. Benedicto XVI explicó que tenía en el horizonte “numerosos compromisos que consideraba que no podría completar”, como la JMJ de Río de Janeiro 2013, ante la cual no podía limitarse a una participación televisiva, ya que un evento así hacía precisa la presencia del Papa. Por eso, explicó, ésta “era una circunstancia por la cual la renuncia era para mí un deber”. Contó que durante su viaje a México y Cuba, “experimenté con gran fuerza los límites de mi resistencia física. Sobre todo, me di cuenta de que ya no estaba en disposición de afrontar un futuro vuelo transoceánico por los problemas del huso horario”. Después de hablarlo con su médico, “se hacía evidente que ya no podría participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en el verano de 2013, se oponía claramente el problema del huso horario”. Y así llegó a la conclusión que debía renunciar, y que eso debía ser muy pronto. “Desde entonces –afirmó el Papa emérito– tuve que decidir en un tiempo relativamente breve sobre la fecha de mi renuncia.” Las declaraciones de Benedicto XVI confirman que su frágil salud fue la causa de su renuncia al Ministerio petrino y, a la vez, muestran la grandeza de espíritu de un hombre que supo aceptar sus límites, porque entendió que grandeza de Dios guía su vida y su misión. La renuncia del Papa alemán no es un simple hecho administrativo o un dato curioso, sino un mensaje a todos las personas de hoy que nos enfrentamos a un futuro político, social y económico incierto: Dios realmente guía nuestro futuro y por eso, sin confiamos en Él, podemos avanzar en la Historia con confianza.

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